UN EXTRAÑO DISCURSO
Sobre las antiguas escuelas de sabiduría.
Eleaser Millaleo
B.
(El sueño de los Justos)
26/09/2014
Cuando el hombre interpreta a la
naturaleza, con el conocimiento adquirido construye modelos representativos de
los fenómenos que observa, deduce e interpreta su comportamiento con leyes y
predice lo que sucederá si los supuestos originarios se mantienen.
En el modelamiento de los
fenómenos se ha creado el concepto de sistema, en donde intervienen funciones
temporales y estados que las partes del sistema reconocen como permanentes o
transitorios.
Las matemáticas han proporcionado
un lenguaje descriptivo y preciso de los sistemas y dentro de ella también es
posible encontrar sistemas matemáticos propios, llamados espacios vectoriales,
que tienen características y operaciones propias.
Dos de los espacios matemáticos
más extraños, son los espacios transformados: el espacio de la Transformada de Laplace
(que es válido para operaciones dentro de un intervalo de tiempo entre t = 0 y
t = +∞) y el espacio de la Transformada de Fourier (Que es válido para
operaciones dentro de un intervalo de tiempo entre t = - ∞ y t = +∞). Estos
espacios transforman las funciones que se encuentran en el dominio del tiempo,
en funciones equivalentes, en el dominio de la frecuencia.
De esta manera, a las funciones
en el dominio del tiempo se les aplica una operación llamada transformada
directa, a continuación se trabajan estas funciones con las operaciones que
existen en el espacio transformado (suma, resta, multiplicación y división) y
luego, al resultado obtenido se le aplica una operación denominada transformada
inversa que, curiosamente da por resultado una función en el dominio del
tiempo, que es solución al problema del sistema.
Ahora bien, esta forma de hacer
ciencia sobre los fenómenos de la naturaleza ha funcionado bien desde tiempos
remotos, teniendo en cuenta nuestro marco espacio-temporal en el que vivimos.
Cuando se trata de modelar un ser vivo, el análisis se complica y si se trata del
comportamiento del hombre, es decir, cuando se trata del hombre mismo como
sujeto de estudio, el análisis se complica más todavía. Se dice que no hay dos
individuos iguales entre sí, aún cuando sean mellizos homocigóticos… pero
¿cuáles serían los estados internos del hombre?, ¿cuáles serían las funciones
que intervendrían entre los estados internos del hombre?
De muy antiguo, los filósofos
griegos señalaron: “conócete a ti mismo”.
Hermes Trimegistro dijo: “Lo que
está arriba es similar a lo que está abajo”
El prólogo de Juan nos dice: “En
el Principio era la palabra, y la palabra estaba con Dios y la palabra era un
Dios”. El concepto sólo existe y es transmisible si a su vez, existe una
palabra o verbo que lo identifique.
Con principios básicos como estos
y otros, las primeras escuelas de conocimiento, desarrollaron sus sistemas de
enseñanza, para hacer de algunos hombres (los elegidos) los más cultos de su
época.
La constitución del sistema de
enseñanzas de una escuela consistía principalmente en mostrar al principiante
(iniciado) un sistema de espacio-tiempo oculto (que existe, pero que el resto
de los hombres no ven), en donde este principiante puede observarse inmerso
dentro de él, rodeado de elementos (elementos mágicos) que pertenecen a ese
espacio-tiempo, pero que éste reconoce como partes constitutivas de su forma de
ser, y que determinan su comportamiento íntimo y el que se refleja en sus
actitudes y sus hechos.
Su plan de estudios consistía en:
-
Observarse en ese espacio-tiempo y ver cómo puede
cambiar su comportamiento teniendo presente la influencia de cada uno de esos
elementos.
-
Especificar lo más claro posible, cada uno de estos
elementos. Algunos de ellos son estados que se pueden alcanzar y otros, son
funciones que permiten transitar de un estado a otro.
-
Las observaciones realizadas por el iniciado, en cuanto
a su comunicación, dan lugar al desarrollo de un lenguaje no entendible para el
resto de los hombres, es el lenguaje simbólico que expresado en palabras
corrientes, hacen referencia a todos y/o a cada uno de los elementos de ese
espacio-tiempo oculto.
-
El trabajo con los elementos de este espacio-tiempo
oculto conlleva el conocimiento de relaciones superiores o leyes que los
iniciados comparten. Es así como se determina por ejemplo, que existe un estado
básico y que podemos alcanzar otros estados, pero que siempre debemos volver a
ese estado básico.
-
Cuando se dominaba el conocimiento de los elementos
mágicos, se procedía a analizar problemas del mundo exterior, llevándolos
simbólicamente a ese espacio-tiempo oculto y aplicándole sus relaciones y
leyes. Esta manera de ver los problemas, le llamaban “viajes”. Siempre es
posible extrapolar los resultados alcanzados, al mundo real.
-
Una vez alcanzados los objetivos de conocimiento, el
iniciado está en condiciones de formular leyes y principios para él y para la
humanidad. Entonces se ha convertido en un Maestro. Los maestros de la
antigüedad, constituían círculos de poder y conocimiento en todo el mundo
conocido, tanto es así, que se dice que el mismo Sócrates fue iniciado en los
misterios egipcios.
Rastros de estos sistemas de
enseñanza se pueden encontrar en:
-
El Kibalyon
-
El Libro Tibetano de los Muertos – Bardo-Thodol
-
Sepher Yetzirah
-
El Zohar (Libro de los esplendores)
-
El libro de la Sabiduría (Ahmad ibn Ata Illah)
-
Doctrina Secreta del Taroth (Paul F. Case)
-
El Egipto Hermético (Alfonso Eduardo).
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